Rubén Olmo, de retratado a intérprete de su propio retrato.
El jueves 10 de septiembre de 2026, a las 20:00 horas, Temudas cumple treinta ediciones. Lo celebra a lo grande: el Teatro Pérez Galdós ha colgado el cartel de “no hay entradas” para recibir «Afanador», del Ballet Nacional de España que dirige el sevillano Rubén Olmo. Una “fantasía coreográfica” —en palabras de la propia compañía, a las que nos sumamos— firmada por Marcos Morau, cuyo sello visual, junto al vestuario, la luz y la escenografía, construye un montaje que habla de tradición y de vanguardia a la vez.
Pero detrás del cartel hay algo más personal: Olmo no solo dirige la compañía que trae la obra, es también intérprete, el mismo al que el fotógrafo Ruven Afanador retrató años atrás para “Ángel Gitano” y que ahora ve —y vive— aquellas fotos convertidas en movimiento. Con él hablamos, a las puertas de esa doble cita con su propia imagen.
Vaya por delante nuestro agradecimiento a Eduardo Villar, responsable de prensa del BNE, y al propio Rubén Olmo, por la facilidad y la cercanía con la que se ha gestionado este encuentro, y al Pérez Galdós por la disponibilidad para hacerlo posible.
